lunes, 22 de febrero de 2010

La isla

No se pueden sentir las emociones ajenas.


Aquí, en esta isla

(en este archipiélago

en realidad)

de decepciones

se ahogan los puentes.


Sólo el indígena

(el alienígena

en realidad)

único en su especie

lo sabe y se resigna.


miércoles, 17 de febrero de 2010

Una oportunidad


Los que viven en la cuneta

no son los mismos que mueren en la carretera.

Los que mueren en la carretera venían de alguna parte
tenían a dónde ir.

Los que viven en la cuneta es como si nacieran allí
como las amapolas
manchas de sangre de un paisaje ajeno.

Morir en la carretera sería una oportunidad.

miércoles, 10 de febrero de 2010

La soledad


La soledad
de los que sabemos que no van a venir a rescatarnos
se nos come por dentro hasta que somos infinitos
se nos come por fuera hasta que somos infinitesimales
y la infinitud duele para siempre.

viernes, 5 de febrero de 2010

Poco infinito


Si yo decido sufrir

si decido morderme las manos
o si decido seguir andando

siempre soy yo
yo y mi pozo
yo y mis mordiscos
yo y la poca fuerza que me queda
que cada día todavía
es la mitad que el anterior.

martes, 26 de enero de 2010

Descuido


Ya no recuerdo dónde estaba la esperanza

si en la cumbre o en la cuneta
pero no creo que importe mucho
porque ya me he caído de ambas.

martes, 12 de enero de 2010

martes, 29 de diciembre de 2009

Problema


No, si yo lo que quiero es escapar,

lo que no sé es de qué.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Trapos limpios


Hoy salí sin alma,

la dejé tendida.
Es que anoche lloré mucho.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Tiempo


El tiempo no cambia las cosas.

Las cosas cambian
y a eso lo llamamos tiempo.

martes, 8 de diciembre de 2009

Saber


Entonces cortó el árbol
para poder saber qué viejo
era.

martes, 3 de noviembre de 2009

Ése


Si conocéis a alguien que acepte creer

que las olas son sólo inercia
que la lluvia es agua usada
traédmelo
que yo sabré entenderle.

El que tenga la piel más gastada
de lamerse solo las heridas
la voz más vencida que la espalda
presentádmelo que yo le prestaré la esperanza que me sobra
que es toda.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Soy de ésas


Supongo que soy de esas chicas a las que los príncipes azules convierten en cenicientas. De las que se agarran a la infelicidad como al único clavo que no arde entre tanta esperanza incandescente e ilusiones afiladas. De esas chicas que no tienen miedo a freírse en el infierno ni a comer azufre, siempre que el infierno tenga cuatro paredes y un techo y el azufre no sea prestado. Y se someten encantadas a una disciplina durísima que las aleja irremediablemente de todas las excepciones, sobre todo de la excepción de disfrutar de la vida a pesar de algo.

Ay, ya lo sé, soy de las imposibles, de las que aman con frivolidad porque lo piensan, de las que hacen sufrir a los chantajistas emocionales, de las que se tratan con crueldad cada vez que fracasan, que es muy a menudo, y están malhumoradas siempre que algo no sale bien porque lo que importa en esta puta vida no es ser feliz sino estar bien, y hay una gran diferencia que los mentecatos no captan, y cómo me toca los cojones que a nadie le preocupe estas sutilezas primordiales.

Soy de ésas, y por ello hay poca gente que me quiere y pocos minutos en los que me siento feliz. Pero es que la felicidad está sobrevalorada.

 
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