No era una subasta de bienes,
era una vida.
O lo había sido.
Supongo que ahora, rota por los juegos de la suerte
empachada de insatisfacción y de derrota
ya no era tanto una vida sino tal vez una convalecencia.
Me pregunto cuántas otras heridas sigilosas
se gritan en procedimiento administrativo.
Ira Glass, by David Shiyang Liu
Hace 2 horas


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