miércoles, 9 de julio de 2008

Kilómetros


Cuántos kilómetros de mundo puedo recorrer

aferrada a tu mano
cambiando el tiempo y las historias
a nuestro antojo
pintando el cielo azul de otros colores
y murmurando a voces mi secreto
tu secreto.

Puedo agotar la tierra así avanzando
caminar más allá de la curva del planeta
adentrarme en el universo infinito de pasiones
y desterrar a Dios para hacer sitio.

Y quizá el universo me contenga
y en sus límites condescendientes halle el tiempo
y el espacio suficiente para amarte.

martes, 8 de julio de 2008

¿A dónde vas, corazón?


¿A dónde vas, corazón, que me abandonas?


Voy a donde se tiende España
cálida y seca.
No a la España alta que tú conoces
sino a la profunda y ancha,
la España densa.
Voy a teñir mi rojo de su amarillo
y ondear al viento que mece al trigo.
Voy a echar raíces
y a crecer como el viñedo y el olivo.

¿Por qué te vas, corazón, y me abandonas?

No te abandono...
me entrego.

sábado, 5 de julio de 2008

Invulnerables


Al final, después de tantas grandezas inabarcables, palabras sobredimensionadas, gestos épicos y vestiduras rasgadas de justicia y cariño y de indignación y orgullo y de paz en el mundo, nos encontramos dulce y serenamente en lo simple. Donde habitan las verdades en casitas blancas sin desvanes ni trasteros, donde la realidad se afila como el borde de un cristal, donde la luz no arroja sombra porque hay tanta sencillez llenándolo todo que no caben las paradojas. Ahí, precisamente, en ese justo y exacto lugar inconfundible, nos encontramos. Todos. Cualquiera. Y de pronto ya no nos importa conocer qué hay detrás, porque hemos llegado a un punto donde todo huele a real y sabe a cierto, hemos llegado a la verdad más absoluta con mayúsculas: una media sonrisa despreocupada tan desnuda que ni siquiera lleva prejuicios ni valores, tan sólo una sencillez tal que traspasa cualquier frontera y nos convierte en invulnerables.

jueves, 3 de julio de 2008

Llamé a la puerta de mis sueños


Llamé a la puerta de mis sueños para entrar sin prisa

pedí permiso para engrandecerlos
licencia para censurarlos.

Los traté con mimo, egoístamente,
los guardé en silencio
soltándolos muy poco a poco
gota de sueño tras gota de enojo
como un reloj de arena rosa que cronometró mi infancia.

Jugué con ellos, temí por ellos, los olvidé a veces,
fueron niños perdidos en el rincón de mi cordura
y viejos jinetes de mi yegua alada.

Los he tenido siempre dentro para empujarme
a veces fuera para guiarme.
Los retuve sin miedo
los perseguí sin pausa
los moldeé a mi antojo.

Mas fueron ellos, al final, quienes me hallaron.

miércoles, 2 de julio de 2008

Cada principio


Te he escrito tantas veces
en versos que me vaciaban...

que ya solamente me queda dentro
una palabra sólida
imperturbable
eterna
refugiada en mi pecho para siempre
ofrecida a ti sin condiciones.

lunes, 30 de junio de 2008

Ella


La siento en el estómago y no es hambre,

me seca la garganta y envilece mi deseo
pero nada de este mundo
(el agua, la tierra, el mar, el cielo)
puede calmarla.

Como un guisante bajo la cama
me priva de mis sueños de princesa,
cruel y árida
anida en el desierto de mi alma
y me marchita.

Palpitando en el vacío de mi pecho
donde había un corazón que se ha fugado
buscando algo mejor
allí resuena haciendo eco en mis oídos
para matarme.

Y por su antojo sangro palabras por los dedos,
el hueco que dejó mi corazón ya rebosado
por los versos de mi vida
y ella recreándose en mi empeño sobrehumano
inventándose entera.

viernes, 27 de junio de 2008

Al pie del cañón


¿Qué miráis?

Ya lo sé.

Voy despeinada.
Y mal vestida.
Los ojos rotos.
La risa ausente.
Estoy cansada.

¿Qué pretendéis?
Si sigo aquí.

Diezmada pero aquí
sosteniendo de milagro la mirada del destino
pagando el billete de vuelta de mi risa ausente.

Y cansada sigo. Y sigo.

Soy la imagen muerta de la vida breve
agotándome a mí misma en la batalla.

Soy una jodida luchadora
condenada a tener hambre siempre
a estar temblando, mojada, fría y aterrada
al puto pie del cañón
victoriosamente derrotada.

(para Erosè, que está cansada)

miércoles, 25 de junio de 2008

Éxito


El esfuerzo es un éxito asegurado

de resultados variables.

Rendición absoluta a la vida


Querida compañera:


Pensarás que soy muy joven para escribirte, pero nadie mejor que tú sabe que tengo más años a mi espalda de los que celebro en cada cumpleaños, y hoy y ahora es tan buen momento para escribirte como cualquier otro, porque en tu transcurrir incesantemente finito todos los momentos (por mucho que nosotros nos empeñemos en diferenciarlos) son fraternalmente iguales.

Tengo algo muy importante que decirte, a ti y a todas las que, por convergencia, transversalidad o tangencia, compartan este momento único y repetible.

No necesito pararme a observar mucho tiempo al “olmo viejo herido por el rayo y en su mitad podrido” y al junco inquebrantable que, doblado a ras del suelo pero clavado sin remedio a tierra firme es azotado por el viento, para comprender tu mensaje.

He luchado con armas inimaginables para alcanzar mis objetivos, me he dejado el corazón en mi gente, la piel en el trabajo, las uñas y los dientes en cada ilusión pueril o sensata que he cultivado. Y lo he conseguido.

Pero también he perdido batallas épicas. He sido testigo impotente de cómo mi infancia se diluía en una amargura psicóticamente cotidiana y he tenido que bebérmela entre la risa y el espanto, he visto enfermar o morir a demasiados de los míos (aunque ya sé que sólo uno es demasiado), he dejado atrás tanto camino que si quisiera recorrerlo de vuelta nunca llegaría (es lo que pasa cuando uno deja abiertas demasiadas puertas, la corriente de viento que se crea acaba por cerrarlas de un portazo).

Eso tan importante que quiero decir es que me rindo. Me rindo absolutamente a ti. Y rendirme significa, yo lo sé y tú lo sabes, resignarme a luchar constantemente, a sufrir con cada lucha, a disfrutar cada victoria, a aceptar cada derrota, a llorar y a extrañar todas las pérdidas y a tener la certeza, total, inmensa e irrenunciable, de que tú, con toda la ambrosía y el azufre que digieres, vales la pena.

martes, 24 de junio de 2008

Hambre


Nacemos hambrientos de belleza

y luego la vida es más infierno
más insidia
más cristal frío y cortante que ventana abierta.

Pero aprendemos a comer de todo
a ser voraces
a masticar incluso el hielo
sin que el dolor nos congele el corazón.

Y si al final somos capaces de saciar el hambre
ese hambre sin fondo que nos mueve y vibra dentro
quién lo sabe.

(dedicado a Joan, por ser el día de su santo, por su bienvenida impertinencia al tratar de corregirme, y, aunque es imposible suplir ausencias, porque sí)

lunes, 23 de junio de 2008

Miedo en los bolsillos


¡Ay, mis miedos infinitos

que me desbordan los bolsillos!
No puedo permitirme ni una lágrima
porque al sacar un pañuelo se desparraman
como cuentas de un collar que se haya roto.


Luego en el suelo corretean, saltan, muerden
la mano que les da de comer
los muy cabrones
y no soy a recogerlos a tiempo
antes de que me hayan envenenado el momento.

Es más fácil no llorar ni necesitar consuelo
y permitir que a un mundo siga un universo.

domingo, 22 de junio de 2008

Dolor


Una sola lágrima en tu silencio estruendoso
es capaz de anegarme

y sin embargo
todo el llanto de la tierra no ha podido conmoverme nunca.

Todo lo que me dices sin decirme nada es cuanto necesito,
calla el resto, cállalo todo
para que tu silencio me ensordezca y tu quietud me embriague.

Cómo es posible que me llenes tanto
con solo un gesto inmóvil y tus ojos fijos.
Porque nunca te había visto derrumbarte
y a pesar de todo
y hoy
en tu flaco apoyo y tus manos torpes se cimenta el mundo.

 
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Palabras de Lilith by Eva Torices 2008 is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 España License.