Cuando éramos otros
los días eran jóvenes y las noches más despiertas
y el amor tenía una oportunidad.
Ahora las cosas son iguales
pero tú y yo somos distintos
y el amor se va arrastrando por esquinas
que nunca doblaremos porque ya no somos elásticos.
viernes, 4 de junio de 2010
Los de entonces
jueves, 20 de mayo de 2010
Esa forma de amar
Mi corazón un gato acurrucado
mis brazos balcones con terraza
y yo te quiero como un héroe
como un tonto
que pierde todo lo que no importa nada.
lunes, 17 de mayo de 2010
La vida detrás
No sé si la vida que llevo detrás
es algo que arrastro o algo que me empuja
pero sé que es un monstruo que come carne cruda
y voy a desatarlo para ver si avanza o se detiene.
lunes, 26 de abril de 2010
Hojarasca de recuerdos
Yo sé que
cuando los pies se arrastran
perezosos entre la hojarasca de recuerdos
es el momento de volver
ya sin dudas
por el camino polvoriento
de polvo de estrellas y cenizas de alas
que lleva a la infancia.
Y allí encontrar un escondite
una baldosa suelta
un cajón con doble fondo
donde guardar la nostalgia
esconderla para siempre
y no volver a necesitarla.
Como no se vuelve a necesitar la infancia
como no se vuelven a necesitar los escondites secretos
porque los recuerdos no hay que rescatarlos
sino que volver a hacerlos.
jueves, 15 de abril de 2010
Testigos de mi pasado
Abandonan el tablero
sin permiso
y se me olvida otro pedazo de mi vida.
Van dejando las alturas sin amparo
las mañanas sin Aurora
y los de abajo quedan sin consuelo
sin pasado
temiendo que tal vez lo importante lo hagan mal
y que nadie les corrija.
domingo, 4 de abril de 2010
de donde estoy
de donde estoy no es posible rescatarme
ni gritando tregua ni llorando pólvora
si lo intentaras te arrastraría conmigo
a esta tumba gigantesca que rebosa hambre
déjalo
que es más sabio aferrarse a tierra firme
y dejar al mar embravecido desolarse
miércoles, 24 de marzo de 2010
Ya
Si tuviera las manos vacías
al menos tendría manos
y esperanza de llenarlas.
Si tuviera el corazón hecho pedazos
al menos tendría duelo.
Pero no tengo manos ya, ni corazón
y me pregunto dónde está el final de la nada.
viernes, 19 de marzo de 2010
Nada por encima de lo fundamental
1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red, en España ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Se ha publicado en multitud de sitios web. Si estás de acuerdo y quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.
viernes, 12 de marzo de 2010
Esta vez
Cuando el tiempo nos destrona
seguimos siendo príncipes
si nuestra corona era un camino
por el que otros transitaban.
Quién sabe si seremos reyes tras la muerte
pero no nos importa
el sol aún está arriba y esta vez
el ciprés es más alto que su sombra.
lunes, 1 de marzo de 2010
Esperanza y Nostalgia
Si bien eran hermanas, no podría ahora mismo poner un ejemplo de dos personas más diferentes entre sí que Esperanza y Nostalgia. Pero en su pueblo, asiduo de rumores, bien que las confundían, dándole a la una lo que, por derecho, era de la otra, y viceversa.
Era el pueblo rico en inventiva y otros bienes intangibles, aunque pobre en presupuesto secular y demás mundanidades. Y no faltaban en él poetas, cantantes, bufones, filósofos, intelectuales, borrachos, cuentacuentos, correveidiles y una gran fauna de amiguetes, colegas, vecinos y conocidos de diferente graduación, dispuestos a alzar a hombros a Esperanza a la mínima ocasión en que alguien quisiera (o sencillamente no pudiera evitar) escucharles, mientras en su agasajo irresponsable pisoteaban a la pobre Nostalgia, que se quedaba siempre rezagada en la cuneta con una inmerecida mancha escarlata en sus mejillas.
Era Esperanza alta y frondosa, de tez clara y ojos verdes cristalinos, y se movía como a saltitos, como si flotara un milímetro por encima del suelo, como se moverían las corcheas y las fusas de un arpa que estuviera siendo tocada por una pluma de cisne. Pizpireta y revoltosa, estaba siempre en todas partes, y gustaba de hablar, de hablar mucho, y de prometerlo todo. Llegaba un momento en que uno ya no sabía si Esperanza le había prometido una cosa o la contraria, y si no fuera porque todo hombre, mujer, niño, animal o cosa que hablara con Esperanza se quedaba embobado perdiéndose en el horizonte indefinido de sus ojos verdes, seguramente se daría cuenta de que Esperanza le había prometido las dos, la cosa y su contraria, y que en definitiva había estado todo el tiempo parloteando sobre lo que su cándido interlocutor quería escuchar, sin importarle lo más mínimo, siendo como era de natural irresponsable y ubicua, qué pudiera ser probable y qué no. De no haber sido por el encanto espontáneo y casi atávico de Esperanza, por sus cabellos dorados y suaves, algo felinos, que parecían atrapar en ellos todo pesar de alrededor y digerirlo, por su sonrisa segura que lo confirmaba todo, por el tul pegajoso de sus promesas y la dulzura irresistible, como de posos de melaza en el fondo de un oasis, de sus afirmaciones, nadie habría creído ni una sola palabra de las que salían de su boca. Pero ¡ay!, si algo sabía hacer bien Esperanza era precisamente eso, hacer bien. Un bien inmediato e incuestionable, impermeable por completo a cualquier avatar de la vida.
Nostalgia, en cambio, si bien había también heredado una parte de la dulzura que tenía su hermana, era más sólida, menos transparente, un poco más áspera, aunque sólo un poco, como la lengua de un gato, que uno no sabe muy bien si le acaricia o le raspa. Nostalgia, desde luego, no flotaba cuando se movía. Arrastraba un poco los pies, como si se hubiera olvidado algo atrás y no tuviera claro del todo si seguir avanzando o no. A pesar de ser más alta que su hermana, no lo parecía por caminar encorvada. Su pelo, castaño sin más, sin reflejos ni dorados ni brillos, era liso, bueno, más que liso, parecía recto, plano como el mundo. Y pocas veces nadie se fijaba en que su pelo nunca estaba quieto, sino que se balanceaba imperceptiblemente con una cadencia minúscula y constante, como si mil mariposas enanas invisibles lo alborotaran con alitas diminutas. Nostalgia hablaba mucho menos que su hermana, aunque eso no era difícil, y miraba más. Miraba mucho, muchisísimo más. Mientras Esperanza sólo era capaz de clavar sus ojos en los ojos de los demás, reflejando sus miradas infinitamente como si alguien hubiera colocado dos espejos el uno frente al otro, Nostalgia clavaba sus ojos en todas las cosas que encontraba, especialmente en las que no eran otros ojos. Se pasaba las horas mirando, mirando y arrastrando los pies como sin querer avanzar, pero mirando hacia delante, como si quisiera al mismo tiempo retroceder con los pies y avanzar con la mirada. Uno de los intelectuales del pueblo, un día que las hermanas paseaban juntas por la plaza, dio por fijarse en Nostalgia en lugar de en Esperanza, y dijo que parecía que la Nostalgia andaba intentando comerse con los ojos lo que tenía delante para escupirlo con los pies hacia detrás. Fue el único comentario que alguien del pueblo hizo jamás sobre Nostalgia.
Lo realmente bueno de Esperanza era que nunca estaba libre y eso me dejó todo el tiempo del mundo para conocer mejor a su hermana. Y me di cuenta de que Nostalgia era hermosa en su silencio algo tristón pero ambicioso, en la curvatura humilde de su espalda, en su arrastrar de pies autodisciplinario y su mirada vehemente hambrienta de las cosas. Era la viva imagen de lo real.
Me di cuenta, o me la dieron, de que con Esperanza uno creía que podía tenerlo todo, pero era estando con Nostalgia cuando realmente era dueño de las cosas, porque andaba ansiando tener algo detrás que poder echar de menos para volverlo a buscar más adelante.
domingo, 28 de febrero de 2010
Cuando me alejo
Cuando me alejo no quiero estar lejos
sólo quiero trazar un camino
por el que alguien pueda venir a rescatarme.
sábado, 27 de febrero de 2010
No sé si sé explicarlo
Es como si el alma se frenara
pero el cuerpo prosiguiera.
Entonces te desgarras:
primero se abren las heridas mal curadas
luego las cicatrices viejas
y por último la piel intacta.
Duele tanto que dejas de entenderlo.
Un tiempo después dejan de entenderte
y es cuando descubres aterrado
que aún no estabas en el fondo.
Entonces intentas reconstruirte
(pagarías cualquier precio).
Pero la sensatez se ha suicidado en la tristeza
y el criterio ha reventado de amargura
así que tu alma huye despavorida hacia delante
y tu cuerpo da la vuelta bruscamente.
Es cuando te rompes del todo.

