Allá va el dolor, descomponiéndose
en los días que blanquean mi azabache
desgranándose
en arena lenta e implacable
diluyéndose en el líquido de la vida
en las lágrimas, en el semen, en la sangre.
Allá va el dolor inquebrantable
férreo como una gaviota que chilla
ignorando que la vida tiene que ser algo más que pelearse.
Engordando a comensales toscos que festejan
el banquete de mis ganas
nutriendo a los vampiros de mis horas
corriendo ante el reloj descortés y despiadado.
La vida es burda
y nos ensucia de nieve rodada
de barro encharcado en las cunetas
y el tiempo sigue comiendo carreteras
y nosotros bajándonos en marcha.
lunes, 15 de diciembre de 2008
Allá va el dolor
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1 comentario:
Esa es una de nuestras prerrogativas, bajarnos en marcha, a pesar de todos los cristales que arañan el dolor y sus gritos.
Un placer descubrirte.
MArian
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